domingo, 9 de septiembre de 2012

Sobre pelotas y otras hierbas

Sé que a algunos no les va a gustar nada en absoluto este artículo cuando lo lean,  pero desde luego ese no es mi problema.  Es del que se da por aludido y se ve reflejado en el.
Estamos asistiendo,  en estos tiempos de crisis sobre todo,  a una proliferación sin limite de los mal llamados pelotas.  Gente sin escrúpulos alguno y que no dudan ni un ápice en arrastrarse por el lodo para que su jefe pase por encima de el y no se manche los zapatos.
Aquí,  en la seguridad privada,  parece que hay fabricas donde los ensamblan en cadena y los sueltan por ahí para que pululen a sus anchas.
Este tipo de gente son la que suele degradar nuestra profesión realizando actos impropios que no tienen que hacer los vigilantes de seguridad. Los actos que ya vienen designados para que el vigilante DEBA REALIZAR,  vienen en el artículo 71 del Reglamento de Seguridad Privada.  Artículo que mas de uno de estos pelotas,  seguramente,  no sepa ni de su existencia.
Este tipo de gentuza,  vil y rastrera,  son los que se ganan los favores de los jefes haciendo de todo menos su trabajo.  Cuantas veces habremos estado en servicios o visto a vigilantes,  cuando vamos en nuestro día libre a algún lugar donde hay seguridad implantada,  llevarle el periódico al jefe, barrer, cargar cajas, colocar cartelería, reponer estantes, y como no, llevarle el café diario a la secretaria del jefe para agradar.  Sobre esto último,  una cosa es invitar a la chavala un día,  y otra pagarle el café todos los dias,  que los hay tan gilipollas como para eso y mas.  

Esto del peloteo,  al final provoca un efecto "metástasis".  Si uno lo hace,  el resto también.
Todas estas acciones que realiza el pelota, tienen un fin,  que es el de crear un clima favorable o una situación, alrededor de ellos mismos para aprovecharse y salir beneficiados en todo lo posible. Pues si,  al final se deduce y se sabe que ni empresa,  ni servicio,  ni nada.  Solo ellos.
Hace poco,  en uno de los grupos a los que pertenezco en Facebook,  uno de los integrantes del mismo publicó las ordenes de servicio de uno de estos lugares de ponzoña donde los vigilantes eran de todo menos eso. Aquí lo tenéis:




Tios uniformados pintando y limpiando cristales.  El eslabón mas decadente de la seguridad privada.
Esto ocurre porque en su debido momento no se supo decir no,  o no se le supo parar los pies al que comenzo tirando la primera piedra.  Así es como se termina.  Y os aseguro que hay sitios peores.  Doy fe de ello.
Pero lo mas gracioso y a la vez lo mas grave si cabe de esto,  es que esta gente se irán de ahí y el que entre con intenciones de quedarse tendrá que hacer este tipo de actos ya que el cliente tiene la idea arraigada de que eso lo tiene que hacer un vigilante.  Venga el que venga lo tendrá que hacer por que se le ha acostumbrado a que el vigilante es quién lo ha de hacer.
Tenemos que tener claro que somos vigilantes de seguridad.  Profesionales habilitados y cualificados para el desempeño de nuestras funciones. No somos chachas empujacarritos. El que piense que por eximirse de sus funciones y hacer de todo por quedarse en un servicio y encima se crea que se va ha jubilar ahí, se está equivocando de Pe a Pa. Lo único que se consigue con eso es la pérdida del respeto hacia el mismo por parte de los demás y la degradación gradual de el mismo y de su persona.
Quisiera deciros a los pelotas que me estáis leyendo,  que al jefe, cuando ya no le seas simpático o dejes de caerle en gracia,  o ya no le seas útil,  te dará una patada en el trasero y te mandará a tomar viento.  Todo el mundo se reirá de la cara de gilipollas que se te ha quedado y comprenderas entonces que has quedado mal contigo mismo,  con tus compañeros y demás gentes de tu lugar de trabajo, y todo lo que has hecho habrá sido en vano. Te habrás y te habrán humillado al final PARA NADA.
A esta gente hay que decirles,  sin cortarnos un pelo,  cuando los veamos con la escoba en la mano o con el cartel para reponer,  la poca vergüenza que tienen y recordarles lo que es y para que esta un vigilante de seguridad.  Y que se les caigan la cara de vergüenza delante de todo el mundo.  Que por culpa de esta escoria,  poca gracias a Dios,  tenemos la fama que tenemos y tiene arraigado la sociedad un concepto injusto de nosotros que no es el real.
Así que mas vale ser recordado en  este efímero paso de tiempo que hacemos por esta vida,  por alguien íntegro que por alguien como ELLOS.



FUENTE:  http://laopiniondelvigilantedeseguridad.blogspot.com.es/