martes, 15 de noviembre de 2011

«Nunca imaginé vivir de esto; he vuelto a la vida»

Siendo fijo en un taller se quedó en paro en 2009 y ahora se ha reciclado en vigilante, donde «no falta trabajo»



]Nueva vida. Tras perder su empleo indefinido en un taller, un curso para reciclarse en vigilante ha vuelto a levantar el ánimo a Luis. :: MORQUECHO


Es un ejemplo claro de reciclaje profesional, de cómo un curso de formación de apenas un mes de duración puede reorientar el camino y cambiar la vida de una persona. Luis Rubio trabajaba en un taller de rectificado de Bergara. Tras más de once años en la empresa, la llegada de la crisis le dejó en la calle en 2009. Pasó de tener un contrato indefinido y una vida encarrilada a verse con 43 años sin empleo y con escasas posibilidades de recolocarse para asegurar el sustento de sus dos hijos. Hasta que un día, yendo a hacer unos trámites a su oficina de Lanbide, se fijó en un cartel que publicitaba un curso de vigilante de seguridad y que garantizaba un puesto de trabajo al menos al 60% de los que aprobaran (los llamados cursos con garantía de colocación). No dudó en apuntarse. Tras una preselección de 50 candidatos, Luis entró a formar parte de los 15 elegidos para recibir esa formación, impartida en Academia Bastida, de Arrasate. Empezó a trabajar nada más acabar el curso. No sólo él. Ni siquiera el 60% comprometido. «Nos colocamos todos», señala. Desde entonces (noviembre de 2009) no ha parado de trabajar en un sector donde «hay trabajo». De hecho, ahora está en excedencia de la primera empresa que le contrató porque ha decidido cambiar de compañía para realizar trabajos mejor remunerados, pasando de vigilar empresas y centros comerciales a las obras de la Y vasca y eventos deportivos.

Hace dos años y medio ni se le pasaba por la cabeza que algún día se ganaría la vida como vigilante, pero ahora admite que el obligado cambio «me ha devuelto la vida». Aunque no descarta volver a su anterior profesión si surgiera la oportunidad, está «contento» en su situación actual, a pesar de tratarse de una actividad «muy esclava, sobre todo en el tema de los horarios», que le obliga a modificar constantemente el régimen de visitas que tiene asignado para visitar a sus hijos.

Muestra del buen ánimo con el que ha asumido su nueva ocupación es que sigue formándose (ha hecho el curso de scanner y está a a la espera de que le confirmen la matrícula en el de vigilancia de explosivos), porque se ha dado cuenta de que «la formación es fundamental hoy en día».

Fuente:Diario Vasco



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